C.: Mi amor, cuando estés en el agua tienes que ir con cuidado, y si ves que te vas para abajo, llama al instructor y pídele ayuda.
G.1: No, mami, te equivocas*. Tengo que pedirle aiuto. Si le pido ayuda no me entiende y voy debajo del agua.
* Esta de te equivocas la ha aprendido rápido. Y cuánto le gusta usarla. ¿Hemos entrado ya en la fase de bajemos-a-mami-del-altar?