G.1 y yo estamos cantando y mimando la canción de Don Gato:
Estaba el señor don Gato sentadito en su tejado, marramiaumiau miau miau, sentadito en su tejado. [..]
Luego a G.1 le apetece ser la protagonista de la historia, así que cuando terminamos de cantarla, ella vuelve a la carga, pero con su versión:
Estaba G.1 sentadita en su tejada, marramiaumiau miau miau, sentadita en su tejada. [...]
C.: Amor mío, ¿por qué dices “en su tejada”? La canción dice “en su tejado”.
G.1: ¡Pero yo soy una nena, no un nene!
